El mentoring es una práctica mediante la cual se adquiere un compromiso entre dos personas para compartir vivencias, experiencias y visiones, y contribuir así al crecimiento personal y profesional del ‘mentorizado’. Se agrega como elemento diferenciador la gran capacidad del mentoring para acelerar el aprendizaje del mentee.

A diferencia del coach, el mentor se tiene que mojar, dar su opinión en base a su mayor experiencia y conocimiento, pero teniendo claro que su misión es aconsejar, no dirigir. Al final es el mentee quien debe tomar sus propias decisiones.

La mejor inversión que puedes hacer con tu equipo es ayudarlo a crecer. Es un modelo de servicio, que además de ser más divertido que el que sólo persigue producir, también es más eficaz, ya que cuanto más ayudas a tu gente a desarrollarse, mejores resultados se obtienen.

La experiencia laboral no garantiza la capacidad de enseñar

Habilidades de comunicación, escucha activa, rigor, interés y buen manejo de las inquietudes y expectativas de sus mentees son para los especialistas el equipamiento básico de todo buen mentor. Obviamente, una carrera larga y rica en experiencias es un valor en alza.

Garantizar un buen Mentoring

Un mentor debe transferir experiencia actualizada, ayudar a cuestionarse el statu quo durante el proceso, empezando por cuestionarse lo que el propio mentor le está contando.

Ayuda a emprender

MentorContribuye anualmente a la puesta en marcha de nuevos proyectos empresariales. Para una startup acelera el proceso de aprendizaje es clave porque se está jugando su dinero y su futuro. Habilidades, estrategia y conocimientos son las áreas que más trabajan los mentores con estos jóvenes empresarios.

El mentoring para emprendedores requiere un enfoque muy práctico. Las empresas suelen ser flexibles en cuanto a la forma y modo en que mentor y mentorizado se relacionan, aunque los binomios que funcionan mejor son aquellos en los que hay un contacto fluido, se recomienda a sus emprendedores que tengan más de un mentor a lo largo del proceso, incluso simultáneamente, ya que esto les ayuda a contrastar opiniones y a abordar distintas temáticas.

Las compañías facilitan a sus empleados cambiar de mentor en función de sus necesidades, si bien no se oponen a que, si la relación es productiva, siga siendo el mismo a lo largo de toda la trayectoria del profesional en la organización. Al fin y al cabo, se persigue que esa idea de modelo, inspirador y transmisor de los valores de la empresa perdure en el mentee.


Fuente:
El país
(http://economia.elpais.com/economia/2015/11/12/actualidad/1447355156_399062.html)

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